Aunque hoy asociamos a los capibaras con zonas húmedas y verdes de Sudamérica, investigadores encontraron un diente fósil de uno de sus parientes prehistóricos en plena zona del actual Desierto de Atacama. El ejemplar, de unos 8,8 millones de años, fue hallado en la Formación Bahía Inglesa y corresponde al género extinto Cardiatherium.
El descubrimiento entrega pistas de que el norte de Chile alguna vez tuvo un paisaje completamente distinto al actual, con humedales, agua dulce y vegetación capaces de albergar a estos enormes roedores semiacuáticos. En otras palabras: donde hoy vemos uno de los lugares más secos del planeta, hace millones de años los capibaras también tenían su propio oasis.
¡QUÉ VUELVAN A CHILE!