Un gato de apenas dos años quedó ciego de forma irreversible después de pasar cerca de un año y medio alimentándose exclusivamente con pechuga de pollo, siguiendo una recomendación difundida por una influencer que no era veterinaria. El animal comenzó a chocar con objetos y presentar las pupilas dilatadas hasta que una especialista detectó una lesión en la retina asociada a una deficiencia de taurina.
El caso encendió las alertas entre veterinarios: los gatos no pueden vivir de puro pollo, por muy “natural” que parezca la dieta. La falta de taurina puede provocar degeneración de la retina y también problemas cardíacos, por lo que una alimentación casera debe ser formulada y suplementada por un profesional. En resumen: antes de copiar la dieta que viste en Instagram, mejor preguntarle al veterinario.