Una empleada de un banco de esperma en Bakersfield, California, habría sido captada por cámaras de seguridad retirando muestras de pacientes desde el área de almacenamiento refrigerado para consumirlas. Agatha Bristol, de 27 años, llevaba apenas tres meses trabajando en el lugar cuando el personal comenzó a detectar que algunas muestras desaparecían una o dos veces por semana.
Según el relato entregado tras ser confrontada, Bristol habría señalado que su pasado en la prostitución le dificultaba adaptarse a un trabajo convencional de 8 a 5 y que este comportamiento la ayudaba, de alguna manera, a mantenerse alejada de las calles. Los administradores revisaron las cámaras, contactaron a la policía y el caso terminó con su arresto. Un trabajo de oficina, definitivamente, no era lo que Bristol tenía en mente.
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