En Argentina no hace plata el que no quiere. Dámaris, una mamá de Cipolletti, Río Negro, convirtió una tarea que realiza desde niña en un particular emprendimiento: saca piojos y liendres a domicilio o en su propia casa. La idea surgió mientras buscaba un trabajo flexible que le permitiera cuidar a sus dos hijos.
El servicio consiste en revisar minuciosamente el cabello y retirar los parásitos con peine fino. La atención cuesta cerca de $25.000 argentinos (cerca de 15 mil pesos chilenos) dependiendo del lugar y el largo del pelo, y también ofrece descuentos para grupos de dos a cuatro personas. Además, recomienda realizar un nuevo control entre siete y diez días después.