Una siesta corta podría hacer mucho más que recargar energías. Diversas investigaciones sugieren que dormir durante algunos minutos en el día puede ayudar a retrasar el envejecimiento del cerebro entre tres y seis años, además de favorecer la concentración, el estado de ánimo y la salud mental.
Los especialistas explican que las siestas breves y regulares permiten al cerebro recuperarse del desgaste diario, siempre que no sean demasiado largas. Más que un signo de flojera, este hábito podría convertirse en un aliado para mantener la mente activa y el bienestar a largo plazo.
Unas ganas de una siesta de esas que se toman en horario laboral…