¿Sientes que volver al trabajo o al colegio después de las vacaciones cuesta más de la cuenta? Según el neurocientífico Francisco Parada, quizás no eres flojo: tu cerebro simplemente está reaccionando a una rutina demasiado exigente. El especialista explica que el estrés crónico y las demandas constantes de la vida moderna mantienen al organismo en un estado de alerta para el que no fue diseñado.
Por eso, asegura que el problema no siempre es la falta de disciplina, sino el entorno al que regresamos. Cuando el trabajo o el estudio se desarrollan en ambientes poco saludables o sin sentido de pertenencia, la motivación disminuye y el cerebro resiente aún más la vuelta a la rutina.
¿El cojo siempre culpa al empedrado o en verdad nuestros trabajos son hostiles?