Una investigación del Instituto Max Planck de Geoantropología reveló que los perros son capaces de percibir el estado emocional de sus dueños y modificar su comportamiento en consecuencia. El estudio concluyó que los canes tienden a obedecer menos las órdenes cuando detectan que su cuidador está triste, demostrando una notable sensibilidad frente a las emociones humanas.
A diferencia de investigaciones anteriores, el experimento analizó reacciones frente a emociones reales y no simuladas. Los resultados, publicados en la revista Animal Cognition, refuerzan la idea de que el vínculo entre perros y personas va mucho más allá de la compañía y que el estado de ánimo de los humanos influye directamente en la conducta de sus mascotas.