La contaminación acelera el envejecimiento cerebral
20 de Junio de 2026 Francisco González
El aire que respiramos, los alimentos que consumimos y el entorno socioeconómico en el que nos desenvolvemos tienen un impacto mucho más profundo y devastador en nuestra salud cerebral de lo que la ciencia estimaba. Así lo confirmó Joaquín Migeot, investigador del BrainLab de la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI), al detallar los alcances de un revolucionario estudio publicado en la prestigiosa revista Nature Medicine. La investigación vincula directamente la contaminación y otros factores externos con un envejecimiento cerebral acelerado, introduciendo formalmente el concepto de «exposoma».
Este término abarca la totalidad de las exposiciones a las que una persona se somete a lo largo de su vida, yendo mucho más allá de la polución atmosférica tradicional. El exposoma integra desde el material particulado fino y los efectos del cambio climático —como precipitaciones extremas o fluctuaciones bruscas de temperatura—, hasta determinantes sociales como el acceso a áreas verdes, la calidad de la dieta y la posición socioeconómica de los individuos. El hallazgo más alarmante del estudio radica en la magnitud del daño acumulado: al comparar cerebros de personas con y sin deterioro cognitivo, se descubrió que la suma de estos factores ambientales negativos envejece el cerebro entre dos y tres veces más que el propio hecho médico de padecer demencia.
O sea, estamos complicados los capitalinos…