Un joven de 22 años perdió la capacidad de caminar tras años consumiendo grandes cantidades de bebidas energéticas mientras pasaba extensas jornadas jugando Counter-Strike. Según reportes médicos, comenzó tomando una lata ocasional a los 16 años para mantenerse despierto, pero con el tiempo llegó a consumir hasta tres al día, muchas veces sin comer.
Los médicos detectaron daño severo en órganos como el páncreas y deterioro neurológico en las piernas, hasta el punto de que un día simplemente no pudo volver a levantarse de la cama. El caso volvió a abrir el debate sobre los riesgos del consumo excesivo de bebidas energéticas, especialmente entre jóvenes y gamers que las usan constantemente para extender horas de juego o estudio. Todo en exceso es malo…