Un fenómeno ha llamado la atención de investigadores en psicología del desarrollo: distintos estudios muestran que los bebés suelen mirar durante más tiempo ciertos rostros que los adultos consideran “atractivos”. Lo más sorprendente es que esto ocurre incluso en recién nacidos, lo que sugiere que la reacción no dependería completamente del aprendizaje social.
Según los especialistas, rasgos como la simetría facial y ciertas proporciones captarían más fácilmente la atención del cerebro infantil. Sin embargo, los expertos aclaran que los bebés no están “juzgando belleza” como lo hace un adulto, sino respondiendo a patrones visuales que resultan más simples o interesantes de procesar para el cerebro humano.