El gobierno de Argentina decidió impedir el ingreso de periodistas acreditados a la Casa Rosada, en una medida que sorprendió incluso antes del café matutino. La restricción se aplicó tras una denuncia por supuesto “espionaje ilegal”, luego de que un medio difundiera imágenes grabadas dentro del edificio con lentes inteligentes. Como respuesta, se desactivaron los accesos biométricos de los reporteros, dejándolos literalmente fuera de la cobertura diaria.
Desde el Ejecutivo señalaron que la decisión busca resguardar la seguridad nacional, aunque no se ha detallado cuánto tiempo se mantendrá la medida. El episodio ocurre en medio de una relación ya tensa entre la administración del presidente Javier Milei y la prensa, mientras periodistas acreditados calificaron la acción como inédita y alertaron por sus implicancias en el acceso a la información pública