En el mundo del deporte, un pelotazo accidental suele arreglarse con un simple gesto de mano, pero un jugador japonés de vóleibol decidió que el honor estaba en juego. Tras golpear involuntariamente a una mujer con el balón durante el calentamiento, el joven no solo se detuvo, sino que se lanzó literalmente al suelo para pedir perdón.
Su reacción, cargada de una cortesía tan extrema que rozó lo dramático, fue captada en video y se volvió viral en cuestión de segundos, demostrando que en Japón la gravedad de un error se mide por qué tan cerca del piso quede tu frente. ¿Te parece bien o fue algo exagerado?