Un informe reciente reveló que el desgaste laboral se convirtió en la principal causa de separación en parejas estables, superando incluso a las infidelidades. El estudio apunta a que el problema no está en la falta de amor, sino en la falta de tiempo, presencia y energía mental. Jornadas extensas, agendas saturadas y responsabilidades constantes hacen que muchas personas lleguen a sus hogares con la mente aún atrapada en reuniones, pendientes y decisiones sin cerrar.
Según el análisis, este escenario genera un impacto gradual pero sostenido en la vida en pareja: disminuyen las conversaciones reales, la escucha activa y los espacios de conexión. No se trata de conflictos puntuales, sino de una acumulación de ausencias cotidianas que terminan pasando la cuenta. El informe advierte que este desgaste no surge de un día para otro, sino como resultado de una gestión poco equilibrada del tiempo, las prioridades y las cargas laborales, que desplaza lentamente la vida personal a un segundo plano.