Un nuevo informe reveló que el 70% de los hombres llega al verano con incomodidad respecto a su cuerpo, evitando sacarse la polera incluso en reuniones sociales o familiares. Según especialistas en salud y rendimiento físico, este fenómeno no se explica solo por razones estéticas, sino por una combinación de hábitos acumulados durante el año, como poco descanso, alimentación desordenada, ausencia de entrenamiento de fuerza y extensas jornadas laborales que relegan el cuidado físico a un segundo plano. De mi no van a estar hablando…
El estudio identifica señales frecuentes que suelen normalizarse con el tiempo, como el aumento de grasa abdominal, baja energía, pérdida de fuerza, rigidez corporal y la tendencia a “disimular” el cuerpo al vestirse. Además, muchos hombres abandonan la idea de entrenar al creer que ya es tarde o que el cambio requiere rutinas extremas. Sin embargo, los especialistas señalan que con entrenamientos de fuerza bien estructurados, alimentación simple y planes sostenibles, es posible revertir estos efectos sin pasar horas en el gimnasio ni renunciar a disfrutar la comida.