La periodista chilena Marianne von Pérez lleva más de un año viajando por Europa como cuidadora de gatos, usando plataformas de “housesitting” para intercambiar servicios por alojamiento. Ha pasado por ciudades como Madrid, Berlín y Escocia, viviendo en casas de dueños que salieron de viaje. Todo esto le ha permitido librarse del pago de arriendo durante todo ese tiempo.
La experiencia no es tan simple como parece: cada encuentro con un gato implica adaptación y respeto a sus hábitos. En un caso, un gato en Madrid la mordió por mantener las reglas de alimentación, lo que refleja los desafíos del trabajo. Aun así, estima haber ahorrado casi cuatro millones de pesos en arriendos y alojamiento.