Una reciente investigación publicada en la revista Genome Biology and Evolution ha sugerido un sorprendente vínculo entre aquellos que aman madrugar y sus ancestros neandertales. Según el estudio, la genética heredada de los neandertales podría ser responsable de convertir a algunas personas en madrugadoras, gracias a la influencia en sus ritmos circadianos, el reloj interno que regula los ciclos de sueño y vigilia.
Hace unos 40.000 años, los neandertales, adaptados a condiciones climáticas extremas, desarrollaron este patrón de despertar temprano en respuesta a los cambios de luz en entornos con latitudes variables y diferentes estaciones. Al mezclarse con los Homo sapiens, transmitieron estos genes que regulan el ritmo circadiano a lo largo de las generaciones.