El 25 de enero marcará un hito en la exploración espacial: Estados Unidos regresará a la Luna con su nave espacial, Peregrine, bajo la dirección de Astrobotic. Esta empresa estadounidense se está preparando para un aterrizaje histórico, llevando consigo cinco instrumentos científicos de la NASA. La misión tiene como objetivo estudiar el entorno lunar y es parte del programa CLPS de la agencia espacial, que ha contratado a empresas privadas para enviar experimentos y tecnología a nuestro satélite natural.
El módulo de aterrizaje no llevará tripulación, pero se espera que este paso allane el camino para futuras misiones tripuladas, como Artemis. John Thornton, director general de Astrobotic, destacó que este intento no solo representa un desafío técnico, sino también económico, buscando lograr un aterrizaje lunar a un costo significativamente menor. El despegue está programado para el 24 de diciembre desde Florida, a bordo del nuevo cohete Vulcan Centaur, marcando un emocionante comienzo en la carrera por explorar nuevamente nuestro vecino celestial.