Los nerds del Departamento de Psicología de la Universidad de Estocolmo, comprobaron que el botón de “posponer la alarma” podría favorecer el proceso de vigilia.
La publicación hecha en el Journal of Sleep Research, muestra qué efectos tiene este comportamiento sobre el sueño, la somnolencia, el estado de ánimo y las capacidades cognitivas… y pos no se encontraron efectos negativos en las personas que postergan las alarmas. De hecho todo lo contrario, ya que por medio de esta opción se libera cortisol, que es considerada la hormona del estrés.
Y por si fuera poco… dormir media hora después de que suena la alarma del despertador no tiene efectos negativos en el sueño nocturno. Aunque hay que tomar en cuenta que en el estudio solo se incluyó a personas que suelen dormir después de cada alarma.
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