Las redes sociales lo acusaron. Un hombre pensaba que el viaje que haría al interior de Colombia sería uno más. Pero no fue así.
Fue en Santa Marta donde este esforzado trabajador quiso abordar un avión con un souvenir clásico: una botellita de un endulzante trago. Pero no lo dejaron, ya que esto violaba una regla del viaje.
Insistió y al aumentar la polémica dijo “¿lo boto, lo regalo o me lo tomo ahora?”. Y sí, se lo tomó al seco. Un botellón directo a su garganta para evitar seguir pasando malos ratos.
Una señora observadora (por no decir vieja sapa) grabó todo el momento y lo viralizó. Varios opinaron que fue la mejor decisión del mundo.
¿Tú qué harías?